
El panorama para la industria manufacturera argentina muestra señales de fragilidad estructural pese a una tenue recuperación en las expectativas del sector. Según los datos del Índice de Confianza Empresarial (ICE), dado a conocer por el INDEC, correspondientes a marzo de 2026, el indicador registró una mejora por tercer mes consecutivo, situándose en un -18,3%, aunque todavía se mantiene en terreno negativo tras haber marcado -20,1% en enero y -18,7% en febrero.

En este marco, el informe técnico revela que el 25,5% de las empresas argentinas considera que su situación financiera actual es "mala", mientras que el 38,2% de los consultados sostiene que los precios promedio de venta aumentarán durante el próximo trimestre. Estos datos se conocen en un momento de tensión en nuestra provincia, donde el Poder Ejecutivo descartó acceder al pedido de la Unión Industrial de Tucumán (UIT) para declarar la emergencia del sector, bajo el argumento de que “no podemos comprometer las arcas fiscales” y que el Estado local ya invierte 50 millones de dólares en exenciones.

El diagnóstico del INDEC señala que el principal factor que limita la capacidad para aumentar la producción es la demanda interna insuficiente, señalada por el 52,5% de las firmas. En contraste, solo el 7,2% de las empresas atribuye sus dificultades a la incertidumbre económica. Esta falta de consumo interno es precisamente el eje del reclamo de las Uniones Industriales del Norte Grande (UNINOR), quienes advierten que la industria se encamina a un “fracaso irreversible” debido al aumento de costos operativos. Los industriales locales, liderados por Jorge Rocchia Ferro, sostienen que las medidas actuales son insuficientes ante una caída interanual del 8,7% de la actividad, solicitando beneficios como la “alícuota 0 en Salud Pública” y la “suspensión de juicios y medidas cautelares”.

Respecto a la evaluación del presente, el 50,9% de los industriales considera que el volumen de su cartera de pedidos está “por debajo de lo normal”. En cuanto a la situación empresarial general del negocio, el 31,3% la califica como "mala". Ante este escenario, la postura del ministro de Economía provincial, Daniel Abad, se mantiene firme en la cautela fiscal: “La prioridad actual es garantizar los insumos, los servicios básicos, los sueldos y las obras que están en curso. No podemos desviar ese camino por ahora”. El funcionario ratificó que Tucumán es la provincia que más invierte en reducir alícuotas, citando que sectores como el bioetanol pagan solo el 1,5%.

Las expectativas para el periodo abril-junio de 2026 tampoco muestran un optimismo claro. El 20,1% de los empresarios espera que su producción disminuya, frente a un 15,1% que prevé un aumento. En materia laboral, el panorama es de estancamiento: el 79,0% de las firmas no espera variaciones en su dotación de personal, mientras que un 17,3% proyecta una disminución en el número de empleados. Este escenario refuerza el reclamo de la UIT ante el gobierno nacional de Javier Milei, denunciando que el Norte Grande ha sido “olvidado por el gobierno central” y que son tratados “exactamente como Kelpers”. Mientras la provincia prioriza el equilibrio fiscal, el sector manufacturero advierte que, en el norte, el cierre de una fábrica implica una pérdida de difícil recuperación.